___________La extravagancia conceptual de
Jeremy Scott
Inclusive en el mundo de la moda, siempre abierto a la innovación, no muchos tienen el atrevimiento de experimentar de la forma en que lo hace Jeremy Scott. Este diseñador americano de apenas 31 años ha logrado colarse en las mejores pasarelas de las capitales más elevadas del mundo, sin sacrificar su percepción desenfrenada y su forma libertaria de ver el arte.
Sus colecciones varían radicalmente en cada temporada y suele inspirarse en elementos diversos que van desde arte y moda asiática hasta personajes animados. No teme a rayar en la literalidad, ni en lo estrafalario, y de allí deviene la competitividad de su firma. Sus prendas están siempre a la vanguardia en el uso de materiales, estampados digitales, elementos gráficos y cortes difícilmente comparables a las tendencias implantadas.
Pero esa rebeldía, lejos de alejarlo de sus pares, le ha concedido el reconocimiento de importantes figuras de la moda. En 2011, Karl Lagerfeld declaró al diario Le Monde que Scott es el único que pudiera dirigir Chanel después de su retiro.
Alabado no solamente por su gremio, Scott ha sido responsable de vestir artistas como Katy Perry, Kanye West y Kylie Minogue. Es creador del icónico traje azul de azafata futurista del video “Toxic” de Britney Spears, del atuendo amarillo que usó Lady Gaga en “Paparazzi” y diseñador exclusivo de Miss Piggy, el personaje de los Mupets.
Sus colaboraciones para distintas marcas han establecido hitos de ventas y de éxito comercial. Presentó para Adidas una línea de calzado deportivo que agregaba alas a los clásicos diseños, y que rápidamente se convirtió en la preferida del público. La misma suerte corrió la Swatch con una colección de relojes que Scott realizó para la firma, que, con sello urbano, atrajo rápidamente a los fanáticos jóvenes de la marca.
Se mueve entre su adoración por la cultura pop y una devoción a las manifestaciones urbanas. Sus experimentos no conocen límites: los Picapiedras, los Simpsons, Mickey Mouse, montones de basura y carne animal han servido de inspiración para sus siempre atrevidas colecciones.
Pero, aunque la crítica por lo general es positiva, su firma también conoce detractores que ven en su trabajo un ridículo y exagerado intento por llamar la atención. Y es que, ciertamente, si para la mayoría de las personas imaginarse con cualquier look de pasarela es difícil, Jeremy Scott lo pone especialmente complicado en el ámbito del pret-a-porter. Sin embargo, el mérito de su trabajo radica, principalmente, en lo conceptual; en su capacidad para transformar una visión, las expresiones de vivencias cotidianas, y —si se quiere— una idiosincrasia que es común a muchos en artículos de vestimenta.
http://revistaojo.com/2012/02/24/la-extravagancia-conceptual-de-jeremy-scott/



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